Nuevos fragmentos literarios

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viernes, 6 de marzo de 2009

Augusto Isla - Semillas en espera


A pesar de la diversidad de asuntos, hay ciertos hilos conductores, los que se desprenden de la visión de un moralista, no en el sentido de alguien que predica valores podridos, sino de quien observa actitudes individuales o colectivas, reveladoras de ambiciones, crueldades, intolerancias, miserias humanas; pero también de afanes, devociones, promesas; luces y sombras, entre divertidas y dramáticas de un escéptico que, al propio tiempo, confía en el hallazgo fortuito de una hierba medicinal que lo salve y acaso sea la escritura misma.
Los temas, rescatados de la pirotécnia cotidiana, dan para mucho más, tal vez para una indagación de toda la vida. Pero por lo pronto, están aquí, como semillas en espera.



Fragmento

En una ocasión, leí a Fernández, el relato de un amigo que apetecía su juicio. Al concluir, me dijo: está bien escrito lo podría firmar un narrador del siglo XIX. Fernández es un escritor contemporáneo. No van con él los folletones, las anécdotas narradas con pulcritud lineal. El idioma es su protagonista. ¿Escritura para hoy? Tal vez para la posteridad: arte para artistas. Lo asocio con Magris, con Calasso, ese par de monstruos —italianos tenían que ser— en cuyas grutas conviven los géneros literarios, con esa misma libertad que priva en toda obra de arte contemporáneo: una película Godard, una pintura de Kandinsky o una improvisación virtuosa de Charlie Parker. (pp. 70-71)

Augusto Isla - Entre cielo y tierra


Augusto Isla
Entre cielo y tierra
Colección Cruce de Milenios

La Utopía de Tomás Moro, las reformas de Giordano Bruno, la ciudad solar de Campanella, la fraternidad de Francisco de Asís y de Joaquín de Fiore; los hospitales de Vasco de Quiroga, las Reducciones Jesuitas de Paraguay y de Misiones, la utopía democrática basada en la libertad, la igualdad y la fraternidad, los sueños de Marx, el socialismo utópico y el anarquismo, el milenarismo que en Portugal se llamó sebastianismo y en Brasil siguió los pasos de Antonio, el Consejero… éstas son algunas de las utopías que terminaron en el cadalso de Tomás Moro, en la hoguera de Giordano Bruno, en la destrucción de las misiones, en la superchería que desvirtuó a la democracia, en la “nomenklatura” crudelísima y arrogante, en las luchas entre grupos y subgrupos, en la represión y en el triunfo de la demagogia. Augusto Isla las ve oscilando entre el cielo y la tierra y las siente palpitar, de muy variadas formas, en la obra de Wilde, de Wells y de Orwell. (Hugo Gutiérrez Vera, del Prólogo)



Fragmento


En aquellos siglos de transición entre los siglos XIX y XX se respira un clima futurista del cual dejaron constancia Camile Flammarion en El fin del mundo (1893), Jack London, cuya obra, El talón de hierro (1907) predice el advenimiento del fascismo, y Georges Méliès, quien imagina ya un Viaje a la luna (1902) en su célebre cortometraje, por sólo citar tres ejemplares de inquietantes percepciones acerca de las potencialidades ambiguas de Occidente: la hazaña y la catástrofe. Un astrónomo, un escritor, un cineasta pionero comparten con Wells ese desasosiego del hombre moderno, sus temores, sus entusiasmos, su confianza, pero es Wells quien mejor saca provecho utópico de las incertidumbres.

Augusto Isla

Augusto Isla (Querétaro, México). Realizó estudios de derecho en la Universidad Autónoma de Querétaro. Es doctor en Sociología. Se ha desempeñado como profesor en diversas universidades mexicanas y como funcionario cultural en el gobierno del Estado de México. Colaborador habitual de la Jornada Semanal y de otras publicaciones. Es autor de los libros Venturas y desventuras de la dialéctica, Heredarás los mitos, El paraninfo en ruinas, Discordia por el porvenir, La jaula sabia, Resplandores del caos y Semillas en espera.