Nuevos fragmentos literarios

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jueves, 5 de agosto de 2010

Tomaso Bugossi, El evidente velado

Reflexión filosófica para el mundo contemporáneo en El evidente velado, de Tomasso Bugossi



Por Margarita Hernández Martínez


Toluca, Estado de México.- “Conócete a ti mismo”, sentencia una de las máximas griegas más populares, atribuida a filósofos tan diversos como Heráclito, Sócrates y Pitágoras. Sin embargo, en el veloz mundo contemporáneo, la exploración de la personalidad individual –que deriva, asimismo, en la comprensión de la sociedad en general– se ha tornado más lejana y compleja. Por estas razones, es necesario volver a estas antiguas discusiones, las cuales cobran un aliento indudablemente moderno en El evidente velado, de Tomaso Bugossi, uno de los pensadores más importantes de la Europa del siglo XX.

Publicado por el Instituto Mexiquense de Cultura e incluido en las colecciones Raíz del Hombre y Biblioteca Mexiquense del Bicentenario, este ensayo filosófico reúne las luces de la metafísica con la concreción del idealismo objetivo. De este modo, con un lenguaje sencillo –pero no despojado de conceptos de largo alcance–, aspira a poner de manifiesto la importancia de recomponer al ser humano en sus tres dimensiones más relevantes, que consisten en la unidad entre ser, conocer y actuar. De acuerdo con su autor, el problema de las sociedades de nuestros tiempos surge del divorcio entre el pensamiento, el discurso y la acción, pues la falta de reflexión se traduce, en último término, en la incongruencia y la injusticia.

De ahí nace, entonces, la sugerente paradoja de su título, que evoca tanto lo obvio como lo oculto y, en un contexto más próximo a los planteamientos centrales del texto, se refiere a la cercanía entre Dios y el ser humano. Según Tomaso Bugossi, el hombre se encuentra acuciado por un impulso de complementariedad con las esferas superiores y, para lograrlo “debe develarse”; es decir “empeñarse en la búsqueda de sí mismo”, mediante la razón y los sentidos, ejerciendo su criterio y –aún más– su libertad. De esta manera, el contenido de El evidente velado desafía las posturas fragmentarias de la historia, la ciencia, la tecnología, el progreso y la comunicación; así, demuestra que “el hombre es finito, pero participa del infinito”.

Finalmente, vale la pena acotar algunas particularidades de esta edición, que la convierten en una de las más interesantes del Instituto Mexiquense de Cultura. Originalmente escrita en italiano, esta obra fue traducida por Carlos Daniel Lasa, en colaboración con Susana Magdalena y María Broggi de Lasa. Como resultado, este filósofo argentino consiguió una versión muy cercana al texto original, que fue editada en su país natal en dos ocasiones. Para la edición mexicana, la mencionada institución cultural recurrió a un nuevo prólogo –elaborado por José Ricardo Perfecto Sánchez, académico de la Universidad Autónoma del Estado de México– y una revisión de estilo que apela de manera más precisa al contexto de nuestro país. De este modo, El evidente velado no es sólo una puerta a la reflexión, sino que se constituye como un deleite del lenguaje.



Tomaso Bugossi, El evidente velado, Instituto Mexiquense de Cultura (col. Raíz del Hombre / Biblioteca Mexiquense del Bicentenario), Toluca, 2008, 121 pp.

martes, 22 de septiembre de 2009

Alejandro Ariceaga - Obra alejandrina




Obra alejandrina
Alejandro Ariceaga
Selección y prólogo: Eduardo Osorio

Este libro es una antología de la obra del toluqueño Alejandro Ariceaga. La selección y el prólogo la realiza el presidente del Centro Toluqueño de Escritores, que fundara el homenajeado. Consta de 338 páginas.


Explicar ahora cómo los muchachos ajenos al mundillo literario accedimos a esa narrativa [la de Alejandro Ariceaga] me resulta imposible y prefiero una interrogante: ¿por qué nos impresionó a los adolescentes aquel escritor nacido el 21 de mayo de 1946 en Toluca? Supongo que nos deslumbró su novedosa temática oscilante entre lo fantástico-irónico y la instauración de la ciudad como personaje; ambos puntos en contraposición a la literatura predominante en Toluca. Discurso hegemónico que acá se traducía en poemas a la patria chica y a la inmóvil amada, romanticismo narrativo con escenografías bucólicas o, cuando mucho, de barriada, y el final cerrado, simbólico hasta lo indescifrable o francamente feliz, como intento de sorpresa.
Fondo y forma: si bien aquellas historias alejandrinas vienen envueltas en el celofán de construcciones naturalistas, la mayoría anuncia ya su estilo coloquial, pletórico de ocurrencias como al desgaire, exploratorio de giros verbales, juguetón y, sobre todo, efectivo. Todo al servicio de la ironía que con frecuencia sus lectores interpretan con humor negro.
Alejandro Ariceaga solía sentenciar que los homenajes a un escritor sólo podían ser de dos formas: en vida o con la intención de promover su lectura. Al cumplirse un postergado ofrecimiento de compilar su narrativa, se eligieron para esta edición los textos que él seleccionó para incluirlos en algún libro. Esta obra en cada lector cumplirá el testimonio de respeto y los placeres.
Porque todo, después, siempre es silencio.

Eduardo Osorio (Del prólogo)


La nueva redención

Un día, Jehová se asomó al mundo a través de una de las ventanas del cielo, para ver si lo que había hecho aún era bueno. Enseguida se dio cuenta de que las cosas no marchaban tan bien como él las había dispuesto. Observó que había guerras, que el napalm carcomía las carnes de los niños amarillos, que los hombres y mujeres y niños negros eran vituperados, perseguidos y que padecían hambre. Observó también que los anovulatorios impedían el nacimiento de nuevas criaturas, que la prostitución había crecido en gran manera, que el odio y la inmisericordia imperaban cada vez más en el mundo. Observó que la gente seguía a otros dioses y se dijo para sus adentros: “Pues no es tan bueno”. Entonces llamó a su hijastro Jesús, que estaba sentado en el trono donde acostumbran a estar siempre en compañía del espíritu santo y le dijo: “Es necesario que te mandemos nuevamente al mundo para que seas sacrificado”. Y en diciendo y haciendo esto, Jehová lloró lo más amargamente que jamás hubo llorado.
(p. 72)

miércoles, 24 de junio de 2009

Colección Raíz del hombre

Consagrada a rescatar las expresiones humanísticas —filosóficas y literarias— de diversos autores (Ángel María Garibay, Ignacio Manuel Altamirano, Joaquín Arcadio Pagaza, Saint-John Perse, Octaviano Valdés, Carlos Pellicer, entre otros), esta colección reúne un valioso patrimonio de estudios y antologías sobre la vida y obra de figuras de las letras universales clásicas y contemporáneas.

Entre sus títulos se encuentran:
Joaquín Arcadio Pagaza, cantor del amor (ensayo) de Dionisio Victoria Moreno
La eterna noche de los tiempos. Narradores del Estado de México (narrativa). Compiladores: Moisés Zurita y Rolando Rosas
Obra alejandrina. Obras de Alejandro Ariceaga seleccionadas y prologadas por Eduardo Osorio
Felipe Villanueva, ilustre músico mexiquense (ensayo biográfico) de Néstor Granillo Bojorges

jueves, 7 de mayo de 2009

"El dictador latinoamericano en la narrativa" de Luis Ernesto Pi Orozco



Toluca, Estado de México.- El Instituto Mexiquense de Cultura continuará, en este 2009, la difusión de obras científicas y literarias de calidad a través de su fondo editorial, y en este mes de mayo se prevé la publicación de “El dictador latinoamericano en la narrativa”.

Este texto es un estudio sobre la figura del dictador en la narrativa latinoamericana del especialista en literatura hispanoamericana Luis Ernesto Pi Orozco, que aparecerá en la colección “Raíz del hombre” del fondo editorial del IMC.

Con el título de “El dictador latinoamericano en la narrativa”, el autor hace un análisis de las diferentes visiones que del dictador se tiene en Latinoamérica, pero sustentado en textos literarios que se han ocupado de este tema, de autores ya clásicos y reconocidos en América Latina y el mundo.

Entre los textos que analiza se encuentran “El señor Presidente” de Miguel Ángel Asturias, “Yo el Supremo” de Augusto Roa Bastos, “El otoño del patriarca” de García Márquez, “La fiesta del Chivo” de Mario Vargas Llosa y “El recurso del método” de Alejo Carpentier, todos de diferente nacionalidad.

En “El dictador latinoamericano en la narrativa” Pi Orozco hace aportaciones al conocimiento del tema y brinda un marco referencial analítico del catártico y deplorable universo del dictador de nuestras tierras.