Nuevos fragmentos literarios

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jueves, 25 de febrero de 2010

Óscar Aguilar González - Maisha y el hombre lobo




Es una publicación del Instituto Mexiquense de Cultura
“MAISHA Y EL HOMBRE LOBO”
DE ÓSCAR AGUILAR GONZÁLEZ EN LA FILPM

Ciudad de México.-
Dentro de la programación de la XXXI Feria Internacional del libro del Palacio de Minería, el Instituto Mexiquense de Cultura participó con la presentación del libro “Maisha y el hombre lobo” de la autoría de Oscar Aguilar.

Un libro colmado de magia y fantasía poseedor de un lenguaje sencillo que permite una conexión inmediata con el lector, tanto adolescente como adulto. En la historia conocerás a dos personajes que han sido objeto de leyendas y mitos en las diferentes culturas del mundo. Por una parte, se encuentra el hombre lobo, una bestia feroz, astuta y rápida que toma su forma con la aparición de la luna llena y que puede ser asesinado sólo con una bala de plata. Por otro lado aparece el nahual, personaje simbólico de la cosmogonía prehispánica.

“Maisha y el hombre lobo”, publicado en la colección Piedra de fundación del fondo editorial del Instituto Mexiquense de Cultura, trata sobre el doctor Thierry Godart quién heredó la maldición que ha perseguido a todos los primogénitos de su familia, la transformación en hombre lobo. En busca de la erradicación de ese ser impulsivo que vive dentro de él, y de su incontrolable poder, emigra con todo lo que posee al nuevo continente buscando respuestas. En este viaje conoce a Maisha, una bella mujer con la comparte las experiencia que vive en la Nueva España. Maisha, un nahual, pronto lo introduce al mundo mágico de los mexicanos. Es así como comienza la interminable búsqueda por la solución que pondrá fin a la maldición.

Oscar Aguilar González comenzó desde niño a escribir guiones para historietas y a las 16 años participó en el concurso de guión para telenovela en la empresa Televisa, debido al estrecho contacto con la tecnología comienza a redactar ciencia ficción. En 2008 apareció su libro “Glímely Clyn y otros niñitos mágicos” a través de las librerías en Internet.


Arturo Flores - Cuentos de hadas para no dormir




En la Feria Internacional del libro del Palacio de Minería se presenta
“CUENTOS DE HADAS PARA NO DORMIR “
DE ARTURO FLORES



Ciudad de México.- Vampiros, Santa Claus decapitado y dragones monstruosos son algunos de los personajes que cobran vida en las páginas de “Cuentos de hadas para no dormir” de Arturo Flores, libro que fue presentado en el marco de la XXXI Feria Internacional del libro de Palacio de Minería.

Al parecer, quedarán a un lado los cuentos tiernos y fantásticos para conciliar el sueño, ¿por qué querer dormir cuando se puede pasar una noche aventurándose en la mente del autor y convivir con los personajes de sus narraciones? La serie de historias contienen misterio y terror, pero también poseen un humor ácido que atrapan al lector obligándolo a permanecer despierto para conocer el final de cada una de ellas, cuando quizás se percate de que las horas han pasado y ya está próximo el amanecer.

Con un lenguaje sencillo y digerible, el lector se involucrará con alienígenas, vampiros parvularios, o niñas que juegan con cadáveres de ratones. El humor negro emana en la historia de un estudiante que intenta comprobar la existencia del famoso Santa Claus decapitándolo y guardando la evidencia en su mochila, pero si Santa Claus en realidad no existe, ¿de quién se trata?, o te imaginas chocar en pleno viaducto Tlalpan con un asombroso dragón?. Así es como el autor vacía en cada página sus pesadillas, tormentos y temores. “Cuentos de hadas para no dormir” es editado en la colección Piedra de fundación del fondo editorial del Instituto Mexiquense de Cultura y se encuentra a la venta en los Museos del IMC y en las Librerías Educal de todo el país.

Arturo Flores nació en 1978, estudió Ciencias de la comunicación y ha participado en talleres literarios de personas como H. Pascal, Luis Tiscareño, Alberto Chimal entre otros. Entre otros títulos publicados por el autor se encuentra “Saliva y Telaraña”, ha escrito en las revistas “Gótica” “Nocturna”, “Marvin”, y la desaparecida “La mosca en la pared”. Actualmente es manager la banda de rock “Mystica Girls” y jefe de redacción de la revista “Playboy” de México.



lunes, 8 de febrero de 2010

María Eugenia Leefmans - La metamorfosis de Inés




La metamorfosis de Inés
María Eugenia Leefmans

Biblioteca Sor Juana Inés de la Cruz
2007

Con esta segunda edición, el IMC busca continuar la promoción de obras que tengan como tema central a la Décima Musa. Con ilustraciones de Gonzalo Utrilla, este breve paso de comedia de Leefmans nos muestra los instantes anteriores a la transformación de Inés, la joven dama de la corte, en Sor Juana. La obra, dividida en seis cuadros, nos ubica en la capital del Virreinato de la Nueva España durante el siglo XVII. Varios de los versos incluidos en los diálogos pertenecen a la propia Sor Juana Inés de la Cruz.

martes, 22 de septiembre de 2009

Alejandro Ariceaga - Obra alejandrina




Obra alejandrina
Alejandro Ariceaga
Selección y prólogo: Eduardo Osorio

Este libro es una antología de la obra del toluqueño Alejandro Ariceaga. La selección y el prólogo la realiza el presidente del Centro Toluqueño de Escritores, que fundara el homenajeado. Consta de 338 páginas.


Explicar ahora cómo los muchachos ajenos al mundillo literario accedimos a esa narrativa [la de Alejandro Ariceaga] me resulta imposible y prefiero una interrogante: ¿por qué nos impresionó a los adolescentes aquel escritor nacido el 21 de mayo de 1946 en Toluca? Supongo que nos deslumbró su novedosa temática oscilante entre lo fantástico-irónico y la instauración de la ciudad como personaje; ambos puntos en contraposición a la literatura predominante en Toluca. Discurso hegemónico que acá se traducía en poemas a la patria chica y a la inmóvil amada, romanticismo narrativo con escenografías bucólicas o, cuando mucho, de barriada, y el final cerrado, simbólico hasta lo indescifrable o francamente feliz, como intento de sorpresa.
Fondo y forma: si bien aquellas historias alejandrinas vienen envueltas en el celofán de construcciones naturalistas, la mayoría anuncia ya su estilo coloquial, pletórico de ocurrencias como al desgaire, exploratorio de giros verbales, juguetón y, sobre todo, efectivo. Todo al servicio de la ironía que con frecuencia sus lectores interpretan con humor negro.
Alejandro Ariceaga solía sentenciar que los homenajes a un escritor sólo podían ser de dos formas: en vida o con la intención de promover su lectura. Al cumplirse un postergado ofrecimiento de compilar su narrativa, se eligieron para esta edición los textos que él seleccionó para incluirlos en algún libro. Esta obra en cada lector cumplirá el testimonio de respeto y los placeres.
Porque todo, después, siempre es silencio.

Eduardo Osorio (Del prólogo)


La nueva redención

Un día, Jehová se asomó al mundo a través de una de las ventanas del cielo, para ver si lo que había hecho aún era bueno. Enseguida se dio cuenta de que las cosas no marchaban tan bien como él las había dispuesto. Observó que había guerras, que el napalm carcomía las carnes de los niños amarillos, que los hombres y mujeres y niños negros eran vituperados, perseguidos y que padecían hambre. Observó también que los anovulatorios impedían el nacimiento de nuevas criaturas, que la prostitución había crecido en gran manera, que el odio y la inmisericordia imperaban cada vez más en el mundo. Observó que la gente seguía a otros dioses y se dijo para sus adentros: “Pues no es tan bueno”. Entonces llamó a su hijastro Jesús, que estaba sentado en el trono donde acostumbran a estar siempre en compañía del espíritu santo y le dijo: “Es necesario que te mandemos nuevamente al mundo para que seas sacrificado”. Y en diciendo y haciendo esto, Jehová lloró lo más amargamente que jamás hubo llorado.
(p. 72)

lunes, 27 de julio de 2009

Alejandro Ariceaga - Camada Maldita



En “Camada Maldita” —Edición corregida y aumentada— Ariceaga recrea un submundo de seres marginados, fachosos, amantes del desmadre y la bohemia “aquí y ahora”, cuyos escenarios son las calles, cantinas, vecindades y covachas de la capital de los años sesenta. Jugaron la vida bajo su propio riesgo y encontraron en el sexo, las drogas, el alcohol y el “rock”, ante un entorno que los excluía —o del que se autoexcluyeron—, su refugio y su cárcel, su edén y su sepulcro. Aquí está el lenguaje colérico y contestatario del sustrato de una generación que inventó sus propios fetiches, pero que también, en muchos casos, alteró su propio destino o sembró su propia muerte.

jueves, 7 de mayo de 2009

El infausto eclipse de las hadas de Delfina Careaga



El Instituto Mexiquense de Cultura acrecentará su fondo editorial en este año, y, como ejemplo, en la colección Cruce de milenios, se publicará “El infausto eclipse de las hadas” de Delfina Careaga, un texto de creación literaria en donde la mujer se presenta como el personaje principal.

Este libro contiene 13 narraciones, en donde predomina el papel de la mujer y su angustia por enfrentarse a las cuestiones irreparables de la vida, y, sobretodo, a la muerte.

En “El infausto eclipse de las hadas” el lector estará al filo de la página, gracias a los giros narrativos y sicológicos de los personajes logrados por la autora, quien hace gala de sus dotes como narradora.

Cabe mencionar que Delfina Careaga es una reconocida novelista y dramaturga, que ya ha sido condecorada con el Premio Nacional de Teatro “Emilio Carballido” por su obra “Una tal Raimunda”; con el Ariel de plata gracias a su guión “La tía Alejandra”, además de que recibió la presea estado de México de Artes y Letras “Sor Juana Inés de la Cruz”.

jueves, 12 de marzo de 2009

Flor Cecilia Reyes - Derrumbes


V

Me veo morir en ti;
reconozco el descenso,
compartimos tan sélo
este desastre lento
de aridez y derrumbes,
de nostalgia y silencio.


BOCA

TENDIDA, boquiabierta
soy la boca
para el caudal
de tu deseo
labios multiplicados
en la humedad del fuego.
__________00_________
TREN
QUE SE DETENGA el tren
con diferentes rutas.
Vibra el silbato
y la avidez del aire se disuelve.
La anunciación de un tiempo
me atraganta los ojos.
Se quedan junto al riel
mis huellas huérfanas;
algo agita un pañuelo
desde su anonimato.

Flor Cecilia Reyes - Átopos


Voy formando un puente de palabras.
Fortalezco la mentira,
hago creer que creo
en palabras como en dioses.

Voy negando naufragios.
Soy un fantasma apenas
errando bajo un traje de palabras.

Mi puente todo poderoso
decidirá los límites
y me llevará a caso
hasta el infierno mismo.

Mi puente,
contundente en esta nada.





Marián

El mar entró en la casa
con su racha de peces
y mareas.
Qué inquietud tan azul,
qué verdes aguas
del oceánico fondo de tus ojos.

Cuentos de animales - Tere Remolina



Tere Remolina
Cuentos de animales
Biblioteca Infantil Alcaravan

Como su nombre lo dice, Cuentos de animales es un libro en donde los personajes principales son animales, mismos que se encontrarán en circunstancias que pondrán a prueba no sólo su inteligencia, sino también su capacidad de decidir sobre si propia vida. Temas como la libertad, el juego y la responsabilidad se tocan en este libro de manera entretenida para los más pequeños de la casa.






Fragmento

“Historia de dos roedoras”
Una era blanca, la otra era gris. La blanca tenía el pelo sedoso, grandes bigotes, la cola pelona y los ojos rojos curiosos. La gris en cambio tenía pelo hirsuto, orejas grandes y negros ojos miedosos.
La rata blanca y la rata gris eran vecinas pero ellas no lo sabían. Aunque hacía algún tiempo que compartían la misma casa y alimentos, sus salidas ocurrían en horas tan diferentes que nunca se encontraron en sus correrías.
La rata gris salía al anochecer. Era muy lista y experimentada por lo que cuidaba bien de no hacer ruido, para no alertar a la gente de la casa.
La rata blanca no era muy lista ni tenía experiencia. Había nacido en una jaula y allí había permanecido con su madre y hermanos hasta el día en que vino Jorge a comprarla para la escuela. El maestro la había pedido para hacer una disección.
Cuando Jorge la tuvo en sus manos evitó mirarla pues temía encariñarse con ella; sabía que le dolería mucho sacrificarla al día siguiente.

martes, 10 de marzo de 2009

Eduardo Osorio - El año que se coronaron los diablos



Esta novela gira en torno de una fecha: 2 de noviembre de 1966, día en que se coronaron los diablos rojos del Club Deportivo Toluca en el torneo de Primera División del futbol profesional. De paso, Eduardo Osorio recrea una parte de la ciudad de Toluca en los años 50’s y 60’s en lo que corresponde a las transformaciones urbanas y sociales. Pero la ambientación se extiende al resto del país. Es estas páginas campea el espíritu popular de aquellos años, por igual el encarnado en Tin Tan, en José Alfredo Jiménez, en Juan Dosal o en Ángel Fernández; están la radio y la incipiente televisión mexicana, esté el lenguaje de entonces recreado con acierto, las aspiraciones de quienes, entonces niños, hoy tal vez figuran en los cuadros directivos de muy diversas especialidades o padecen vicisitudes no superadas, y de quienes, ya adultos o viejos desde entonces, tal vez hoy contemplen otra realidad nacional desde un sillón mullido. Este es un homenaje al futbol, a la ciudad de Toluca, al pueblo mexicano y al lenguaje popular. (Alejandro Ariceaga. De la solapa)
Fragmento

Te acurrucas contra los barrotes enormes del cine Coliseo para disfrutar la agonía.
Nunca como hoy tuviste tantos recuerdos, ni pensaste con tal intensidad sobre sus significados. Por vez primera dejas de angustiarte por el futuro. Tienes suerte: nunca caerás en la fiebre que nos invadirá a todos, cuando dé principio el derrumbe de una aldea y comencemos entonces a luchar por la ciudad nueva, a soñar durante los insomnios de medio día, a escuchar de los predicadores y a ser, en pocos años, el fantasma de nosotros mismos. Nunca te poseerá la fiebre de tener una casita, chica, incómoda, con fallas de construcción y todo lo que quieras, pero tuya, propia, como empieza a prometerse a esos obreros que desde ahora se apropian en silencio de este pueblo que eligieron para transformarlo en ciudad. Porque en este pueblo donde hoy agonizas, todavía se cree que poseer una casa es prebenda exclusiva de los ricos. Por siglos nos acostumbramos a las vecindades o al cuarto de azotehuela ofrecido por esos hacendados que todavía andan por ahí; que no saben que ellos también van de salida: en pocos años serán expulsados de su paraíso y veremos caer sus réplicas enormes siglos del pasado, muros anchos, cimientos de una historia de condenó el olvido. (pp.35-36)

Crispín Amador Ramírez - El tiempo no abortó/Tonali amo tlanki


Crispín Amador Ramírez
El tiempo no abortó/Tonali amo tlanki
Biblioteca de los pueblos indígenas
Edición bilingüe (Español-nauatl)

Basada en una historia real, El tiempo no abortó muestra personajes complejos, que enfrentan la armonía y la abundancia de los parajes rurales, pero también la carencia de los recursos del campo. En un ambiente de clima tropical, que cubre el paisaje con hierbas silvestres y flores exuberantes, se desarrolla una historia de amor, de lucha ante el rechazo familiar por la distinción de clases sociales y de trascendencia profesional que intenta demostrar la importancia, individual y colectiva, de superación y éxito.
La perseverancia es el elemento clave que permite a la pareja indígena ofrecer estudio a sus siete hijos, que de profesión docente, transmiten a sus alumnos los valores, el esfuerzo y la gratitud para formar hombres y mujeres de bien.

Carlos Elizondo Alcaraz - Los ángeles llegaron a Sodoma

Carlos Elizondo Alcaraz
Los ángeles llegaron a Sodoma
Colección Cruce de milenios

Carlos Elizondo, uno de los más reconocidos sorjuanistas de nuestro tiempo, nos presenta una novela que, aun cuando ha alcanzado ya los seis lustros, no ha perdido su vigencia, pues la prosa del maestro Elizondo sigue tan actual y moderna hoy como en aquellos años.
Gabriel, émulo de aquél arcángel a quien fuera encomendada la Anunciación, busca afanosamente conquistar el corazón de Elena, hermosa mujer que significó para él “apetitos carnales, rapto en grado de tentativa, tremendos sacrificios, algunos atentados al pudor, el templo de Venus y, en el fondo, en sus cimientos, una cruz pesada”.
Una novela que, más que retratar el espíritu de una época, busca revelar los misterios que yacen ocultos en los personajes, cuya psique bien puede verse reflejada en la de cualquier lector. (Cuarta de forros)
Fragmento

Ignoro si es verdad lo de nuestras mitades, pero Platón habla de ello y desde que lo leí me incliné a creerlo. Aristófanes afirma en El Banquete que la humanidad empezó con seres andróginos, completos. Al principio, antes de que nos dividieran, éramos mitad hombre y mitad mujer. Mejor dicho, cada uno de nosotros era, al mismo tiempo y sin conflictos un hombre y una mujer. Y éramos felices porque no nos faltaba nada. Nos asemejábamos a los dioses, por eso los dioses nos partieron.
Desde entonces vivimos mutilados y nos sentimos tristes. Así empezó el peregrinar de cada uno (de la mitad de cada uno) en busca de su complemento. Empezó ese implorar, llorar y sentirnos afligidos. Comenzaron la cólera y los celos, y como los dioses encuentran ese espectáculo divertido, han amenazado con dividirnos una vez más, rediciéndonos a cuartas partes, para hacer más complicada aún, y más entretenida, la tarea de encontrarnos.
Actualmente, cada hombre lleva dentro de sí, como un anhelo vago, la imagen borrosa, diluida, de su mujer ideal, que no es sino el recuerdo de la mitad que, aun antes de nacer, le fue quitada, y es cosa de verdadera suerte encontrarla; pues la buscamos a ciegas, al tanteo, y casi nunca acertamos.
Podemos reconocer fácilmente a las mitades que no se encuentran. Son mitades hambrientas. Si signo es la soledad. Su síntoma la melancolía. Y como están insatisfechas, se adhieren a otras mitades que les salen al paso. Efectúan uniones y sumas equivocadas, con deplorables resultados; pues, en pleno abrazo, cada mitad sigue buscando, y acaban por separarse, o siguen viviendo juntas, y eso se torna más grave todavía. Aparece un nuevo síntoma: el hastío, y un nuevo signo: la desesperación. Hasta que al más débil se le acaban las fuerzas, o se les acaban a los dos, y mueren agotados.
El amor fracasa constantemente; se extingue sin alcanzar su plenitud, porque insistimos en afianzar nexos inadecuados o ficticios, alianzas que nunca resultarán bien, como la que voy a relatar en este libro. (pp. 12-13)

viernes, 6 de marzo de 2009

Augusto Isla - Semillas en espera


A pesar de la diversidad de asuntos, hay ciertos hilos conductores, los que se desprenden de la visión de un moralista, no en el sentido de alguien que predica valores podridos, sino de quien observa actitudes individuales o colectivas, reveladoras de ambiciones, crueldades, intolerancias, miserias humanas; pero también de afanes, devociones, promesas; luces y sombras, entre divertidas y dramáticas de un escéptico que, al propio tiempo, confía en el hallazgo fortuito de una hierba medicinal que lo salve y acaso sea la escritura misma.
Los temas, rescatados de la pirotécnia cotidiana, dan para mucho más, tal vez para una indagación de toda la vida. Pero por lo pronto, están aquí, como semillas en espera.



Fragmento

En una ocasión, leí a Fernández, el relato de un amigo que apetecía su juicio. Al concluir, me dijo: está bien escrito lo podría firmar un narrador del siglo XIX. Fernández es un escritor contemporáneo. No van con él los folletones, las anécdotas narradas con pulcritud lineal. El idioma es su protagonista. ¿Escritura para hoy? Tal vez para la posteridad: arte para artistas. Lo asocio con Magris, con Calasso, ese par de monstruos —italianos tenían que ser— en cuyas grutas conviven los géneros literarios, con esa misma libertad que priva en toda obra de arte contemporáneo: una película Godard, una pintura de Kandinsky o una improvisación virtuosa de Charlie Parker. (pp. 70-71)

Augusto Isla - Entre cielo y tierra


Augusto Isla
Entre cielo y tierra
Colección Cruce de Milenios

La Utopía de Tomás Moro, las reformas de Giordano Bruno, la ciudad solar de Campanella, la fraternidad de Francisco de Asís y de Joaquín de Fiore; los hospitales de Vasco de Quiroga, las Reducciones Jesuitas de Paraguay y de Misiones, la utopía democrática basada en la libertad, la igualdad y la fraternidad, los sueños de Marx, el socialismo utópico y el anarquismo, el milenarismo que en Portugal se llamó sebastianismo y en Brasil siguió los pasos de Antonio, el Consejero… éstas son algunas de las utopías que terminaron en el cadalso de Tomás Moro, en la hoguera de Giordano Bruno, en la destrucción de las misiones, en la superchería que desvirtuó a la democracia, en la “nomenklatura” crudelísima y arrogante, en las luchas entre grupos y subgrupos, en la represión y en el triunfo de la demagogia. Augusto Isla las ve oscilando entre el cielo y la tierra y las siente palpitar, de muy variadas formas, en la obra de Wilde, de Wells y de Orwell. (Hugo Gutiérrez Vera, del Prólogo)



Fragmento


En aquellos siglos de transición entre los siglos XIX y XX se respira un clima futurista del cual dejaron constancia Camile Flammarion en El fin del mundo (1893), Jack London, cuya obra, El talón de hierro (1907) predice el advenimiento del fascismo, y Georges Méliès, quien imagina ya un Viaje a la luna (1902) en su célebre cortometraje, por sólo citar tres ejemplares de inquietantes percepciones acerca de las potencialidades ambiguas de Occidente: la hazaña y la catástrofe. Un astrónomo, un escritor, un cineasta pionero comparten con Wells ese desasosiego del hombre moderno, sus temores, sus entusiasmos, su confianza, pero es Wells quien mejor saca provecho utópico de las incertidumbres.

Bertha Balestra - Fuera de cauce


Este libro manifiesta, con la exactitud del lenguaje, la frustrante realidad de Miguel y Mireya, dos personajes de la sociedad que llegan a trastornar sus vidas con el objetivo de alcanzar la fama, hecho producido por el impacto de los fenómenos televisivos como el concurso Big Brother o el Gran Hermano, en donde las cámaras vigilan todo lo que hacen los participantes. Este reality show tiene su fundamento en un personaje de la novela 1984, de George Orwell, donde se trata de evidenciar a los gobiernos autoritarios que patrullan excesivamente a sus ciudadanos.
Bertha Balestra recrea la popularización de este espectáculo, haciendo llegar al lector la incómoda y frívola realidad que optan quienes pretenden ser parte de él. Con mesura y de gran aportación a la crítica del comportamiento instintivo, esta novela es de fácil acceso y de gran reflexión ante nuestra cultura que cada vez está más Fuera de cauce.



Fragmento

—¿Me permite grabar la conversación?
—Está bien. Pero sin decir quién soy. Hablaré, como quien dice, a nombre del río; él mismo me advirtió que tendría que hacerlo algún día, convertirme en su voz.
Carlos se apresura a colocar la pequeña grabadora.
—¿El río le advirtió…?
—Sí, allá abajo, cuando nos metimos. Primero parecía sólo ruido, un rugido muy fuerte que no nos dejaba oírnos, lo que decíamos entre nosotros, se lo comía. Pero luego empecé a distinguir quejidos, palabras. Me estaba hablando.
—¿Todos distinguían las palabras?
—No. Sólo uno de mis compañeros, el Güero, que en paz descanse y yo. Lo platicamos después con unos alcoholitos. Porque ya ve usted, cuando la gente oye y ve cosas digamos raras, parece que cuesta contarlo, nadie quiere aceptarlas, aunque a todos les han pasado, pero se las callan, las niegan, como si fueran de vergüenza. Nicho y el Corcholata decían que no oyeron nada de eso.
—¿Y qué le dijo, don Cleto, de qué habló el río?
—Uuh, pues hartas cosas. Se quejaba de estar ahí encerrado, bajo la tierra, como si fuera un difunto. Pero más de la cantidad de porquerías que le avientan; porque había de ver cómo está esto. En vez de un río como se debe, con su agua corriendo, allí pasan animales muertos, caca, toallas de esas de las mujeres, bolsas, latas, ropa. Vimos un colchón podrido, pedazos de llanta.
—¿Y lloraba, dice usted?
—Como plañidera; aullaba. Pero también amenazó. Dijo que iba a salirse de esa cárcel, que iba a regresar para arriba, donde lo vieran. A mí, qué le digo, me daba tristeza; me conmovía, como si fuera una persona allí encerrada por años, siendo inocente. Imagínese usted que lo metieran en un hoyo y le echaran toda esa mugre día con día. (pp. 66-67)



Balestra, Bertha, Fuera de cauce. Instituto Mexiquense de Cultura, Toluca, 2008. Colección Cruce de Milenios.


jueves, 5 de marzo de 2009

Alexander Naime - Pecado de omisión

El viejo esperaba dentro de su soledad fría, misteriosa, casi fantasmal… yo no lo sabía… no sé si fue el azar o el destino lo que me llevó hasta él. ¿Me esperaba a mí?¿Esperaba a alguien más? ¿O no esperaba? Nunca lo sabré, pero lo recuerdo tirado al pie de la Catedral de Toluca, bajo esas piedras grises como de lápida.
Cuenta la historia de un hombre encerrado en un ápoca, sus frustraciones, su amargo pensamiento crítico por el abuso de la tecnología, de la burocracia y de la superficialidad de las sociedades de nuestro tiempo que modifican radicalmente el devenir humano.
ALEXNADER NAIME, a través de una narrativa dramática y divertida, plasma la cotidianidad contemporánea para reflexionar sobre los diversos comportamientos del hombre.
(Cuarta de forros)


Fragmento
Volver a la libertad
Todos habían decidido volver a la libertad. Querían recuperar su propia voz, su verdadera expresión, volver a ser sujetos activos de un futuro que se les había perdido por los últimos años de alta tecnología, de medios audiovisuales, que poco a poco habían hecho que se les desprendiera primero la memoria, en seguida la capacidad de razonar, luego la de hablar, después la de tener imaginación propia y, por último, la capacidad de ser.
Habían perdido la conciencia de su propio cuerpo, casi de su particular existencia, hasta que se llenaron de todas las imágenes y de las sensaciones que se podrían transmitir a través de las realidades virtuales en las que vivían.
Todos habían tenido la enfermedad común de la época: el olvido de sí mismos, de las pequeñas realidades que a cada uno le quedan.
Reaccionaron gracias a una parte del cerebro que no evolucionó, la cual aún guardaba características de los cerebros antiguos: la de sentir y la de amar; éste síntoma era una locura por la que fueron confinados a espacios aislados, lejos de la época, espacios viejos, espacios inexistentes.
Así sucedió, emprendieron una nueva vida, libre, en ese espacio antiguo. Ahí los olvidaron.
Había flores y su olfato despertó, escucharon algunos murmullos de pájaros y sobretodo imaginaron que ellos eran… ellos mismos. (p. 27)

Tormenta en el páramo - Héctor Sommaruga



III

—MAMI, MAMI... ¡Alguien viene!
—Déjame dormir otro rato, Gustavo.
—¡Pero mami...
—¡Yaaa!
Dalila se da media vuelta sobre la hamaca para seguir durmiendo. Es la hora de la siesta en Covadonga, aire caliente que esparce el polvo por todos los rincones de las calles y penetra atrevido por las ventanas.
El pequeño Panchito permanece inmerso en el sueño, mientras Gustavo —el mayor, de ocho años— se sienta impaciente en el suelo, junto a la hamaca de su madre.
Es una tarde idéntica a todas las tardes de todos los años desde que se tiene memoria en Covadonga: calma total, sol ardiente, una brisa tan caliente que de sólo sentirla a la sombra quema la piel, y algún trino de pájaros lejanos en el desierto. Víboras, alacranes, arañas, moscas siempre molestas e indomables, y la más variada cantidad de lagartijas de cuanto tamaño y color pueda imaginarse, es todo lo que ofrece la fauna de este páramo.
Algunos habitantes poseen gallinas, patos y guajolotes. Los menos, alguna vaca, ovejas y cerdos. Sólo la avenida principal de Covadonga, que es también la carretera internacional, cuenta con adoquines bien colocados y aplanados, en contraste con las demás calles de terracería llenas de pozos, con lagartijas que deambulan indiferentes a los humanos, y mucho polvo, que inevitablemente se levanta con el aire de la tarde creando desde pequeños remolinos hasta tolvaneras que cubren de una mugre muy especial las blancas fachadas.

Sommaruga, Héctor, Tormenta en el páramo, Instituto Mexiquense de Cultura, Toluca, 2008. Colección El corazón y los confines.

miércoles, 4 de marzo de 2009

El enigma de Carmen - Eduardo Osorio

El enigma de Carmen (Diálogos para su réquiem)

En la línea argumentativa que trazaron autores como Thompson, Chandler y Hammett —diálogos cortantes, frases descriptivas, personajes con conductas erráticas—, Eduaro Osorio nos presenta una novela que nos hace rememorar lo mejor del género negro: una visión catastrófica —pero real— del mundo y de la sociedad, en donde todos podemos ser culpables.
La doctora Carmen Dultzin, reconocida ambientalista, es hallada muerta en su departamento. ¿Quién es el asesino? ¿El ex marido, eminente diplomático? ¿El portero del edificio, ex guerrillero y ex presidiario? ¿O pudo ser alguno de sus amantes, un juez, un joven diseñador, un ex diputado, entre otros?
Una historia inmersa en un universo caótico, cruel, violento, en donde los personajes resultan viciosos, autodestructivos, intentando conocer por aproximaciones —sólo cuando alguien muere descubrimos que nunca lo conocimos, Eric Berne dixit— quién fue Carmen: un enigma superior a quien la mató.
(Tomado de la cuarta de forros)

Fragmento

5. CRIMEN PERFECTO

LOS AMORES DE CARMEN concluían en un crimen perfecto: después de aquella parranda que alcanzó el alba de Garibaldi, ella, con su déjà vu pasmoso tras la sonrisa inocente, , comentó que el antropólogo no era el único amante suicida, ni sería el último que muriera por ella. "De todos los que amenazan morir por mis huesitos, pocos cumplen su promesa". Momentos del amor que dice y escucha todo, para retornar después, en instantes de reproche, cuando impera el odio. Frases impensadas las de ella; cáusticas, frías, que oscilaban entre amargura risueña y banalidad atormentada, sopesando por rutina la resistencia del macho.
—¡Fíjate, pendejo!
Contra la costumbre, no respondió al insulto del taxista y con excesiva cautela estacionó el Peugeot color vino a las afueras de una discoteca de neón y cristales que disimulaba un prostíbulo estruendoso. Le urgía sacudirse aquel aturdimiento que anieblaba sus sentidos. Le apremiaba dominar el nuevo escenario de vida y encontrar detalles rotundos para comprender la tragedia. Sin embargo, el bombardeo de noticias sobre el asesinato de la doctora Carmen Dultzin empezaba a diluírse entre días lluviosos y catástrofes propias de la temporada. El rumbo de las pesquisas policíacas erraba como el gato desconcertado por una hembra que ha cancelado sus efluvios carnales a causa de la preñez. (p. 32)

Osorio, Eduardo, El enigma de Carmen (Diálogos para su réquiem), Instituto Mexiquense de Cultura, 2008. Colección Cruce de Milenios